domingo, 9 de agosto de 2015

En un Suspiro

Una pequeña sorpresa a modo de cierre de lo que será el Disco Promocional. No podía faltar un tema tan especial. Además te recuerdo que Un Año Sin Mí no es solamente un disco sino también un libro y por primera vez vas a poder leer uno de sus capítulos.

Como hasta ahora son versiones preliminares, hay que seguir mezclando y regrabar cosas.

Tema y capítulo de "Un Año sin Mí" dedicado a mi prima Alba, diez años recordándote.



Letra:  


Como una flor segada cayó, allí, en la cuneta encontró
triste final que todo el mundo lloró, lamento que se hizo dolor

Por el antojo del hijo del Dios Mortii, por su capricho quebró
todo el calor y aunque la vida se derramó el alma no se resignó

Te nos fuiste en un suspiro, en un solo latir
Pero tu esencia, tu recuerdo sigue estando aquí

Como una flor segada cayó, allí, y sin embargó luchó
por resistir a la muerte que la atrapó en una cruel sinrazón

Así aguantó la noche, no se marchó hasta el primer rayo de Sol
Y su familia al llegar al lugar entendió que se despidió con amor

Te nos fuiste en un suspiro, en un solo latir
Pero tu esencia, tu recuerdo sigue estando aquí

Siento que te marchitas que tu vida se va a perder
esta historia maldita nunca debió acontecer

En esta flor deposita la fragancia que hay en tu ser
que la riegue por siempre El llanto que te quiso tener

Te nos fuiste en un suspiro, en un solo latir
Pero tu esencia, tu recuerdo sigue estando aquí









Capítulo:


"Era una joven alegre, dulce y buena. Acababa de dejar la niñez y aún conservaba la inocencia de esa edad. Todo era alegría en ella. Nada le gustaba más que disfrutar de la naturaleza y recorrer todos los sitios con su fiel caballo. Era una excelente jinete y comenzaba a dominar los secretos de la magia blanca. Podíamos decir que aunque algo insegura por su edad era sin duda radiante y feliz. Una flor que empezaba a descubrir su belleza y su fragancia.

Todo cambió el día que murió su abuelo. Él era una magnífica persona, honrado, agradable. Nunca tan severo como debería, sobretodo con los suyos. Un ejemplo a seguir. Le había llegado la hora y Mortii, Dios de la Muerte fue a buscarle.

El día de su ceremonia póstuma acudió alguien que no había sido invitado. Nekii, hijo de Mortii vio a la joven y se enamoró de ella. Con el paso de los días su obsesión se volvió enfermiza y finalmente pidió a su padre Mortii que la trajera con él. Insistió tanto a lo largo de dos semanas que finalmente Mortii, violando las normas divinas, accedió a hacerlo. Un atardecer, mientras ella cabalgaba camino a casa, el Dios de la Muerte hizo la oscuridad más absoluta asustando a su caballo que se levantó sobre sus patas traseras. La joven cayó al borde empedrado del camino con el peor final posible.

A pesar de que su cuerpo estaba muerto su alma se resistió a abandonarlo para poder despedirse de su familia. Ella luchó toda la noche contra Mortii quien temía que consiguiera llegar al amanecer y que el Dios Sol pudiera contemplar su delito.

El espíritu de la joven luchó mucho más allá de su último aliento. Al llegar la mañana el Sol vio lo que había ocurrido, desgraciadamente era demasiado tarde y no podía devolver el cuerpo a la vida, pero tenía que impedir que Mortii se la llevara a su inframundo. La joven dejó de latir. Con ese último latido exhaló en un suspiro su alma que el Dios Sol convirtió en flor.

Cuando su familia llegó el cuerpo aún estaba caliente. Les había estado esperando. Se despidieron y contemplaron esa flor que había crecido a su lado. Al olerla, por su fragancia supieron que era ella.

Aquella flor todavía sigue allí. Algunas personas afirman que a veces a su alrededor, en medio de la noche, se hace la oscuridad más profunda y se oyen ruidos extraños. Los más atrevidos dicen que es Nekii, el hijo de la muerte que viene a regalarla con las lágrimas de su dolor porque por desearla demasiado la ha perdido para siempre.

Éste es también el motivo por el que se ponen flores en los lugares en los que ha habido un accidente, para que el Dios Sol se apiade de las almas de los fallecidos y les permita vivir en ellas, al menos hasta que se marchiten.

Finalmente, incluso hoy, muchos siglos después, el Dios Sol siempre la  recuerda cada vez que despierta el día. Es por eso que desde entonces al amanecer también se le conoce con el nombre de la joven: Alba."





No hay comentarios: