Ética

  1. Disciplina filosófica que estudia el bien y el mal y sus relaciones con la moral y el comportamiento humano. 
  2. Conjunto de costumbres y normas que dirigen o valoran el comportamiento humano en una comunidad. Sinónimos: moral, moralidad

En definitiva la Ética determina que es lo correcto y lo incorrecto, diferenciar el bien del mal. En realidad no es un concepto diferente al que rige todo mi proyecto. Busco expresarme yo mismo de la forma más pura posible y por eso la Ética es una herramienta más que interesante, imprescindible. Reflexionar sobre ello hace que tenga claros mis objetivos y ser más fuerte a las continuas manipulaciones a las que hoy en día estamos sometidos.


¿Por qué escribir sobre mi código ético?

La respuesta es simple. Porque yo también he cometido errores. Es posible que más y peores que los tuyos y que los de la mayoría de la gente. Por supuesto no me siento orgulloso de ellos, pero arrepentirse no sirve de nada si no te empuja a cambiar. He tratado de aprender el máximo de cada error y con el paso del tiempo he empezado a entender que lo único que me hace feliz es poder desarrollar la música tal y como la siento en mi interior. Tratar de adaptarla a otros fines es la peor perversión que le puedo hacer. Y eso sería traicionarme a mí mismo.

Esta es mi conclusión: mi música es sólo tuya y mía. Yo la haré a mi antojo, lo más auténtica que sea posible, y tú harás con ella lo que quieras. Cualquier otro que quiera aprovechar este acuerdo para manipularnos no será nunca bien recibido. Insisto: ésta es mi historia, nuestra historia.

Mi música no sirve a ningún otro fin.


Aquí mis normas básicas:

1. No SGAE
2. No Discográficas
3. No Patrocinadores
4. No Anuncios
5. No Colaboraciones 
6. No Presiones Externas


Y una sección interesante:

7. Preguntas y respuestas



1. NO SGAE


La SGAE no es precisamente famosa por sus buenas prácticas. Esta entidad de gestión de derechos comenzó siendo una organización no lucrativa para defender a los autores españoles, no obstante con el paso del tiempo se ha ido prostituyendo llegando incluso a pasar a manos de los editores. De esta manera la Sociedad General de Autores Españoles pasó a convertirse en Sociedad General de Autores y Editores. No hace falta decir quiénes son los que tienen realmente el poder aquí, porque también te recuerdo que esta sociedad no es democrática, aquí tanto vendes tanto vales.

Hasta ahora se ha ido perpetuando la idea de que si quieres proteger tus canciones y ganar algo de dinero con las reproducciones de tu música lo mejor es ir a la SGAE. Entre el miedo, la ignorancia y un pequeña dosis de hipotética avaricia este modelo se sigue perdurando en nuestros días. Veamos, algo de razón no le falta. La SGAE se basa en principios muy nobles como el de proteger y premiar a los artistas cuyas obras sean más relevantes. El problema es su gestión, opaca, lucrativa para los directivos y amiguetes y su entramado mafioso (adquisición de infraestructuras innecesarias, explotación de obras de dominio público, complicidad con gobiernos para apoyar leyes que castigan a las personas y presuponen su culpabilidad, apropiación de derechos de obras que no pertenecen a su catálogo, violaciones de la privacidad de ciertos eventos, etc). La SGAE no es más que una gran mafia que usa el buen nombre de los músicos para su provecho, muchas veces con el consentimiento de éstos que se ven forzados a aceptar sus normas porque no hay otra alternativa.

Personalmente me hace mucha gracia ver en su sección de Historia el siguiente texto:

"La historia de la SGAE se remonta a finales del siglo XIX, cuando el negocio musical y teatral en España estaba formado por tres grupos: los dueños de las salas en los que se interpretaban las obras, los autores de las mismas y los intermediarios entre ambos, que eran los editores. Estos abusaban frecuentemente de su posición dominante mediante contratos de exclusividad con las salas y ataban a los autores con préstamos a elevado interés, sobre sus futuros derechos, además de comprometerles no sólo con las obras escritas sino con las que pudiesen escribir en el futuro."

Parece que la historia no ha cambiado mucho, un maravilloso proyecto que se corrompe. Maquillaje del siglo XXI. Entre las muchas fechorías destaca que en 2011 el presidente Teddy Bautista y varios directivos fueron detenidos por delitos de apropiación indebida, falsificación de documentos y desvío de fondos por valor de 400 millones de euros. No hace falta buscar mucho para encontrar mierda abundante en la SGAE.

Concluyendo, aunque muchos de mis compañeros músicos dan su brazo a torcer convirtiéndose en mercenarios (involuntarios o no), yo moralmente no puedo permitir que mi obra genere ingresos a estos impresentables, aún a costa de que yo pueda perder la escasa limosna que me quieran dar.



2. NO DISCOGRÁFICA


Planteo una pregunta importante para que se entienda el por qué no pertenezco ni perteneceré a ningún sello discográfico:

¿Qué puede ofrecerme u ofrecer a cualquier otro artista una discográfica?

Es importante plantearse esto porque parece que hay una aceptación de que cualquier banda o proyecto que se precie debe pertenecer a una discográfica y esto no tiene por qué ser así. Los tiempos han cambiado y hoy en día los beneficios de una discográfica son bastante cuestionables. Quizá hace 10 o 15 años con un Internet precario no te quedaba más remedio que someterte a los abusivos contratos porque no tenías medio material ni infraestructuras para promocionar y dar a conocer tu trabajo, pero a día de hoy, y cada vez más, el futuro está en la red.

En teoría una discográfica cumple 3 funciones: grabar el disco, promocionarlo y distribuirlo. A esas discográficas que ahora se interesen por mi trabajo les preguntaría que dónde estaban cuando no sabía producir mi música, o cuando no había las plataformas para vender música directamente en la red, o las redes sociales para promocionar mi trabajo. Supongo que estarían demasiado ocupadas estudiando como introducir sus cláusulas abusivas en los contratos y como frenar el mercado a través de Internet. Entonces, ¿para qué depender de algo externo, que se mueve por objetivos puramente lucrativos y que no tiene absolutamente nada que ofrecerme a excepción de unos grilletes?.

 Mi conclusión es contundente: DISCOGRÁFICAS, NO OS NECESITO.

No es solamente una cuestión práctica es una cuestión moral. No es justo ni honrado ni ético que una discográfica cobre tantísimo por un material que no es suyo y mucho menos si ni siquiera se ha dignado a ir en busca de los artistas si no que se han limitado a esperar a los incautos que han llamado a su puerta. Que esa es otra, antes las discográficas iban en busca del nuevo grupo talentoso, hoy en día ya ni se mueven de sus oficinas.

Aquí una imagen realizada por Blogosfera en la que comparamos la repartición de beneficios:


Finalmente lo que a mi más me preocupa, ¿qué me diría una discográfica si les dijera que mi
intención es sacar un disco de 118 temas, de una duración de 10 horas. Probablemente me hablaría de lo único que les preocupa: hacer un producto "comercial", algo fácil de vender y en definitiva que les reporte el máximo beneficio con el menor gasto posible. Me repetiría eso que ya he oido tantas veces: "no puedes hacer un disco tan largo". Por supuesto que puedo hacerlo.

Sumamos experiencias negativas, grupos que tienen que pagar parte de los beneficios de sus directos a las Discográficas, otros que no pueden disponer libremente de sus temas para el uso que consideren más oportuno y una práctica habitual en estudios de grabación: casi nadie te entrega las pistas de los instrumentos que tú mismo has grabado. Mucho menos la sesión completa. Si quieres grabar una nueva voz o cambiar las guitarras forzosamente te ves obligado a volver a grabar todo el tema y volver a pagar al estudio.

 Definitivamente no permitiré que mi música pase por las manos de ninguna discográfica.



3. NO PATROCINADORES


La humanidad está despertando. Ya no nos creemos las mentiras de los poderosos, de los políticos, de las grandes multinacionales que nos anuncian bondades y siembran destrucción, muchas veces comprando al famosete de turno que se prostituye por dinero. Es el momento de cambiar y de poner límites. No todo vale.

Con los músicos sucede algo parecido. Existen el tema de los Endorsers, es decir marcas que ofrecen sus productos para que les hagas publicidad y hables bien de esa marca. Mi pregunta es sencilla, ¿cómo puedo creer a alguien que habla bien de una marca que le regala equipo y dinero? Ni siquiera en el supuesto de que una marca por la que ya sienta aprecio se ofrezca a contratarme tendría validez. Aunque mi discurso fuera igual de sincero mi palabra ya no tendría la misma validez.

Recuerdo una anécdota bastante patética, en un concierto alternamos con una banda cuyo batería era endorser de una famosa marca de platos. Abiertamente cuestionaba su calidad y afirmaba que nunca los usaba. Podría parecer legítimo, la marca le paga para que diga algo y él cumple, lo dice aunque no sea verdad. La cuestión es ¿a quién perjudica eso? Imagina a un fan de ese tipo que con toda la ilusión se ha comprado un plato de esa marca porque su ídolo lo recomienda. Qué inmensa decepción al descubrir la realidad.

Para mi todo este tipo de actos no representan más que un soborno o coacción y hacen perder totalmente la credibilidad y dudar de la palabra de quién los acepta. No por el hecho de estar socialmente aceptado pasa a ser menos grave.


4. NO ANUNCIOS


Estamos en una época en la que todo se paga con publicidad. Pero yo no estoy de acuerdo con eso. No quiero obligar a nadie que visita mi página o que baja mi disco a ver nada que no le interese. Si miras mi web no verás nada oculto para que vayas a comprar cosas que realmente no necesitas.

Si he de vivir de mi música que sea porque personas como tú me apoyáis con vuestras donaciones o comprando mis discos. No porque yo os obligue a que veáis algo que no queréis ver.



5. NO COLABORACIONES


En realidad me gustan mucho las colaboraciones. He hecho numerosísimas colaboraciones con otros artistas y a su vez muchos artistas han colaborado conmigo. No obstante este disco, "Un Año Sin Mí", es demasiado personal como para que nadie más que yo pueda hurgar en él. Cada línea es un fragmento de mi alma en estado puro. Comprenderás que es demasiado delicado como para ponerlo en otras manos.

Después de este disco es posible que sí que vuelva a aceptar colaboradores, aunque insisto, nunca para éste. El disco más importante de mi vida tiene que ser únicamente obra mía.



6. NO PRESIONES EXTERNAS


Escucho todas las opiniones, las medito y si son acertadas conllevan los cambios que sean necesarios. No obstante si hay algo realmente genial de trabajar solo es que puedo hacer lo que quiera. A fin de cuentas soy yo quien firma este proyecto y como su autor no voy a permitir que haya algo con lo que no esté satisfecho al cien por cien. Sé que hay muchas cosas que chocan con la forma de hacer música hoy en día, pero para mí este proyecto no es un producto destinado a llenar un CD, o a hacer que la gente venga a mis conciertos. Para mí es la historia que quiero contar, de la forma en que la quiero contar y con los medios con los que la quiero contar. No busco ser convencional, busco ser auténtico.

Al igual que pasa con tu carácter, no puedes ser auténtico si te dejas manipular por los demás, por muy buenas intenciones que ellos tengan para ti. Curiosamente cuanto más congruente seas con tus principios más te respetarán, aún a pesar de que no te entiendan.

Aquí reflexiono sobre la duración del disco, que es algo típico que todos comentáis. Si te parece un disparate hacer un disco de 10 horas, para mí sí que sería un disparate no hacerlo sabiendo que soy perfectamente capaz de ello.



7. PREGUNTAS Y RESPUESTAS


¿Estás en contra de la Piratería?


Abordo esta cuestión porque me parece muy interesante y no es la primera vez que me lo preguntan. Y la respuesta es : no necesariamente.

En mi opinión en este tema confluyen dos derechos opuestos y es difícil establecer una medida que compense a todos. Por un lado está el derecho del autor a ser remunerado por su obra, que no sólo es un derecho moral si no que además es algo bastante inteligente porque eso le permitirá poder invertir más tiempo o más recursos a desarrollar su talento.

Por otro lado yo considero que la cultura debería ser patrimonio de la humanidad y dado que la música (y por supuesto otras artes) es cultura creo que toda persona debería tener accedo a ella aún cuando no se lo pudiera permitir. En este aspecto la piratería se basa en esta lógica y es una especie de parche que la sociedad, consciente y deseosa de cultura, pone para enmendar esta injusticia.

En conclusión: piratea mi música, compártela y cópiala sin piedad. De hecho ni siquiera estarás haciendo nada ilegal ya que en los derechos de mis obras está contemplada la copia privada (así es, si has adquirido legalmente mi disco puedes copiárselo a quién quieras). Obviamente si has recibido mi disco a través de la piratería y realmente te gusta considera el adquirirlo como una manera de agradecerme mi trabajo y ayudarme a seguir haciendo más canciones y desarrollando más proyectos.



Entonces ¿puedo usar tu música para lo que quiera?


No. Hay ciertos límites. La licencia que uso es "Licencia de Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional de Creative Commons". Puedes ver el logo al final de la página, aunque lo pongo aquí, es el siguiente:

Licencia de Creative Commons


Esto quiere decir que puedes compartir mi música especificando adecuadamente que es mía y nunca obteniendo beneficios. No puedes por ejemplo usarla en anuncios publicitarios, aunque puedes subir un vídeo a Youtube y usar mi música para ambientarlo (nuevamente citándome como autor y poniendo un link hacia mi página). Puedes hacer click en el logo anterior para un detalle más completo.

Obviamente si te gusta mi música es tu responsabilidad moral apoyarme de alguna forma, económicamente, difundiéndola o de cualquier otra forma que se te ocurra.



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