1AsMi

Un Año Sin Mí


Tratar de definir algo de un modo abreviado es limitarlo y desprenderlo de matices, a pesar de esto te diré que este proyecto es mi propia vida, mi alma hecha música. Es lo que me define y da sentido a mi vida. Todo lo que he aprendido con mis años dedicados a la música tiene su fruto en este Proyecto que es lo que me define, no sólo como músico y compositor si no también como persona

Un año sin Mí es la música que deseo escuchar, la historia que deseo leer y el mundo donde deseo vivir. Es mucho más que un disco conceptual, es un libro, una ramificación del tiempo perdida entre el pasado y el futuro, un lugar imaginario donde dar rienda suelta a la magia y a la fantasía.




Serendipia



"Un año sin Mí" empezó siendo un proyecto más en mi larga lista de proyectos. Ni siquiera pensaba firmarlo con mi propio nombre, aunque a medida que el proyecto me hurgaba más y más dentro del alma me fue imposible no hacerlo.

Todo empezó por la necesidad de contar una historia que poco a poco se había ido formando en mi cabeza. Hasta ese momento prácticamente todo lo que había compuesto era instrumental, pero necesitaba perder esa afonía y dar sentido a mi música. La palabra debía guiar esta obra. Esa fue la premisa básica, y en así empecé a trabajar.

En los meses de Julio y Agosto de 2014 compuse las letras de las canciones mientras les daba forma con una guitarra acústica. Así nacieron en poco más de un mes la mayoría de las líneas de voz del álbum más largo de la historia. El proyecto empezaba a hablar.

En seguida me di cuenta de que las canciones, concebidas como guitarra acústica y voz, necesitaban de más instrumentación. Rápidamente encontré el estilo que necesitaba. Todo fluía con absoluta naturalidad, como agua de río en busca del mar. La sorpresa fue descender ese río y ver engordar tanto su cauce que el resto de proyectos se revelaron como arroyos, afluentes de ese gran río que bebía de sus aguas para hacerse aún más caudaloso. De este modo este Rock Sinfónico de Fantasía bebe de todos los proyectos que he realizado, los contiene y los amplía. En parte ese es un motivo por el que digo que éste es el proyecto de mi vida, porque todo lo hecho hasta ahora sirve para completarlo... aunque ese tema lo explicaré más adelante.




Malinterpretar los sueños


Empecé a tocar la guitarra deseando hacer canciones, deseando ser compositor. Rápidamente grabé mi primera canción, aunque cantar no se me daba demasiado bien y necesitaba mejorar como guitarrista. Deseé mejorar con las seis cuerdas, después componer mis canciones, y finalmente disponer del máximo de tiempo para la guitarra. Deseé poder ganarme la vida con la música e hice todo lo posible para conseguirlo, estudiando y practicando sin parar.

Me convertí en músico profesional. Aparentemente mis sueños se estaban cumpliendo. Pero eso no era realmente así. Es cierto que me ganaba bien la vida con la guitarra, pero el hecho de dedicarme a impartir clases, hacer vídeos o tocar para bandas acabó limitándome. No desde el principio, por supuesto. Las primeras experiencias fueron muy instructivas para mí y aprendí muchísimas cosas. Conocí a gente alucinante que me ayudó a mejorar, pero al final estas tareas se volvieron mecánicas y aburridas. Ya no había arte en ellas y lo peor es que me restaban motivación para lo realmente importante. Ya no tenía ganas de escribir nuevas canciones.

Con la acentuación de la crisis los trabajos como músico fueron disminuyendo con lo que retomé el camino de mis verdaderos sueños. En esa época devoraba manuales de instrumentos virtuales, orquestación, mezcla y demás. Empecé a hacer bandas sonoras y al poco tiempo estaba trabajando a tiempo parcial como compositor. Lamentablemente de nuevo el dinero lo corrompe todo. Ya no componía lo que yo quería si no que debía adaptarme a los requisitos del comprador y eso hacía que aborreciera muchas de las composiciones que hice. Sentía que me estaba traicionando a mí mismo y eso supuso un empujón hacía lo que sería mi nuevo proyecto: mi propia música.




Una decisión inevitable


En realidad no fue ni siquiera una decisión. Fue una necesidad. 

Llevaba tiempo sabiendo que mi punto fuerte era combinar las orquestaciones con las guitarras eléctricas, mi instrumento natural. Estaba bastante claro que si algún día desarrollaba mi propio estilo debía basarse en esos dos pilares. De hecho recuerdo con cariño las palabras de Alberto Quintero (Tonopro) al mostrarle mis obras orquestales. Me recomendó que dedicara mi esfuerzo a hacer buenos temas de rock. Sin duda fue un consejo muy acertado.
  
Hubo otro facto importante que me llevo a volcarme con "Un Año Sin Mí". Poco tiempo antes de empezar el proyecto tuve el placer de hacer una prueba para entrar en la banda Morphium. Realmente me di cuenta de la pasión que ellos le ponían y me di cuenta que lamentablemente no podía poner tanta pasión en aquel proyecto como ellos porque hacerlo supondría renunciar a mis aspiraciones individuales, a mi propia música. Eso me hizo reflexionar más aún sobre la idea de mi propio proyecto sobre el cual poder volcar toda mi pasión.





Aprender a cantar


En junio de 2014 decidí que este proyecto era tan personal que debía llevar mi propia voz y aunque nunca había cantado empecé a devorar métodos de canto y a buscar toda la información posible en Internet. Los resultados no se hicieron esperar. Los avances fueron rápidos al inicio y me atreví a subir el primer tema a los 3 meses. La voz sonaba bien, aunque era poco personal pero lo más complicado estaba ya superado: comprobé que efectivamente podría cantar mi propia música. Con el paso de los meses he ido perfeccionando mi voz y lo más importante, he encontrado la forma de cantar que me gusta, con ese punto agresivo y rasgado. Por supuesto sigo haciendo ejercicios de canto a diario pero he vuelto a comprobar que es cierta esa frase que casi nadie aplica, que si deseas algo con suficiente fuerza nada es imposible.

Recuerdo hace unos cuantos años, quizá por el 2008, salía con una cantante profesional, y me dijo una frase que me marcó durante años. Me acuerdo muy bien de esas palabras y trato de recordarlas cada día que no tengo ganas de hacer los ejercicios de canto:

Jamás aprenderás a cantar.


De este hecho extraigo dos conclusiones:

1. Que nadie te diga que puedes o no hacer, porque la realidad es que si otro puede hacerlo tu también puedes. Obviamente las condiciones de cada persona son diferentes, yo no puedo convertirme en tenor porque fisiológicamente soy un barítono, pero puedo desarrollar mi técnica igual que la han desarrollado otros muchos antes de mí. Sólo hay que buscar el conocimiento, estudiar y practicar. En este sentido todo es posible.

2. Aprovecha todas las críticas para volverlas en tu favor. Úsalas para motivarte, sobretodo cuando persigues un fin tan claro. Cualquier sensación, por desagradable que sea motiva en ti una reacción. Trata de canalizarla hacia algo positivo, hacia algo que te haga crecer. Si lo logras habrás triunfado.




Piezas de un puzzle


Es realmente curioso cómo todas las experiencias que he tenido en mi vida desembocan en este Álbum. Hasta ahora sólo tenía las piezas sueltas y jamás pensé que pudieran encajar entre ellas de una forma tan sólida. Pero no sólo es que encajen unas pocas, lo que lo hace maravilloso es que absolutamente todo, musical y extramusical, tiene cabida aquí. Todo lo que me gusta entra en el universo de Un Año Sin Mí.

Mis tres discos instrumentales me enseñaron a componer, a explorar las diferentes escalas, los compases irregulares, las armonías más complejas y también poco a poco desarrollé mis habilidades como productor. Recuerdo cuando compuse mi primer disco, llamado De Todos Modos precisamente porque era un estudio de los modos gregorianos, es decir muchas las escalas más utilizadas hoy en día.

Al empezar a trabajar componiendo Bandas Sonoras aprendí la forma de hacer mucho más divertido y eficiente mi trabajo, explorar instrumentos sinfónicos, electrónicos, exóticos, etc. Aprendí a entender el lenguaje de la música en relación a los sentimientos que debía transmitir. Aprendí a ver más allá de la armonía y empecé a buscar acariciar el alma con cada nota.

Con mi proyecto Symphonic Iron Maiden empecé a fusionar mis dos vertientes, la parte más eléctrica y la parte más sinfónica. Aquí es donde experimenté de una forma realmente seria cómo mezclar guitarras eléctricas con elementos sinfónicos. Previamente había incluido algunos elementos en temas de mi segundo disco instrumental, pero muy pocos elementos simultáneamente. Es en este proyecto en el que aprendí como conseguir hacer sonar una verdadera orquesta conjuntamente con una banda de rock. Además investigué muchísimo las técnicas de orquestación y como hacer arreglos sinfónicos efectivos y empecé a ser bastante eficiente tocando los teclados.

Finalmente hay varias cosas extramusicales que siempre me han llamado la atención. De joven me encantaba inventar historias, escribía relatos cortos, a veces algunos poemas e incluso escribí un libro. O al menos un cuarto de libro, ya que nunca llegué a terminarlo. Desde entonces he tenido predilección por los mundos de fantasía y las posibilidades que la magia puede ofrecer en esos mundos. Recuerdo largas partidas jugando a algún Juego de Rol en algún mundo inventado.

Hay otros temas que directamente no tienen gran relevancia con la música pero si hacen la historia mucho más interesante. Son por ejemplo mi pasión por las mitologías, la astronomía, el esoterismo, las criaturas fantásticas, leyendas, la meditación... todas esas piezas también encajan en mi puzle.




Más allá del Horizonte


El concepto de "Un Año Sin Mí" no acabará con el propio disco. La historia continuará porque aún queda mucha música en mí y muchas cosas que narrar. Ahora que me he encontrado a mí mismo gracias a este proyecto sé exactamente qué quiero hacer con mi vida. Es imposible renunciar a este sueño porque sería como renunciar a mí mismo. 

Todo tiene cabida aquí, tanto musical como extramusicalmente. Me imagino libros, juegos de mesa, poesía, animación ... cualquier cosa es posible en mi mundo, la única regla que me impongo es poner toda mi pasión en lo que haga. 

Por cierto, ¿sabes cúal es el nuevo reto del proyecto? hacer las ilustraciones. Hace muchos años que no pinto pero no se me daba nada mal, así que ¡¡vale la pena intentarlo!!